Constantino Reyes-Valerio, una carrera llena de sabiduría

Entrevista en ocasión del nombramiento de Profesor  emérito del INAH


 
A sus 79 años, el investigador ha transitado por los laberintos de la medicina, la química, la bacteriología, la parasitología, la filosofía, la historia de México y del arte y la fotografía

Entrevista por  Silvia ROSAS

Bromista, divertido, enamorado de los viajes y la fotografía, así como de la historia, el profesor emérito, Constantino Reyes-Valerio, asegura que entre las mayores satisfacciones que le ha dejado su trabajo como investigador está la de poder "deshacer las mentiras que dicen otros", ya que en el estudio de la historia siempre hay algo nuevo por descubrir.

Con 42 años como investigador titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el historiador ha hecho grandes aportaciones al estudio del arte indocristiano de la Nueva España; ha contribuido con sus testimoniales imágenes a la formación de la fototeca del Instituto; ha analizado las obras plásticas de la mayoría de los conventos del siglo XVI; y, a últimas fechas, continúa cosechando frutos con su investigación en torno a la naturaleza del pigmento azul maya.

Retirado de las aulas, pero no de la investigación, como bien subraya al decir que lo seguirá realizando hasta que se muera, Constantino Reyes-Valerio confiesa que añora su Instituto, pero compensa esta nostalgia con sus continuos viajes, que confiesa, son su segunda pasión.
 
 

Constantino and Carolina Reyes en Francia

La historia del cencerro

Nacido en el estado de Puebla el 10 de enero de 1922, Reyes-Valerio, relata cómo las enseñanzas de su padre se le quedaron grabadas, las cuales aplicó a las diversas disciplinas por las que transitó, sobre todo a la historia.

"Una de las mayores satisfacciones que me ha brindado mi trabajo es el deshacer las mentiras que dicen otros. Recuerdo que en la casa de mi padre, que era campesino, teníamos vacas y chivos, entonces al animal más listo le poníamos el cencerro. Así es la historia, siempre hay uno que toca el cencerro y los demás lo van siguiendo. Para mí el chiste es decir lo que no se ha hecho, buscar lo que no está investigado, porque seguir el cencerro es muy fácil y a mí me choca seguir el cencerro, yo quiero tenerlo", manifiesta el emérito con un gesto duro.

Esta anécdota se ve reflejada en la vasta trayectoria del investigador, que lo mismo ha transitado por la medicina, que por la química, la bacteriología, la parasitología, para después interesarse por la filosofía, la historia de México y del arte, así como por la antropología, pero siempre haciéndose acompañar de la fotografía.

El largo historial académico de Reyes-Valerio inicia con su llegada a la ciudad de Puebla, a donde tuvo que emigrar para continuar con sus estudios de secundaria. Ahí vivió en una casa de huéspedes y ante la amenaza de su padre, de regresarlo a trabajar al campo si no estudiaba, se inscribió en la preparatoria.

"Al salir de mi pueblo no sabía nada. Para qué digo que yo era genio, era uno de tantos. Recuerdo que mi padre me dijo que si no estudiaba me regresaría al campo y yo la verdad no quería, es muy bonito pero no, así que le dije que quería ser médico, aunque no era eso lo que quería. Finalmente dejé la medicina porque había que estudiar de memoria libros del tamaño de la Torre Latinoamericana -dice admirado- y pues yo me espanté".

El reto siguiente para Constantino Reyes-Valerio fue la cuidad de México a donde llegó a estudiar en el Instituto Politécnico Nacional. "Era una vida muy tranquila en aquel entonces; mi papá me pagaba la escuela, hasta que murió. A partir de ahí mi madre me ayudó a pagar un cuarto y la comida me la daban en la escuela. Ante la necesidad, la tesis la comencé a hacer desde el cuarto año, al tiempo que trabajaba en un hospital".

En el Politécnico descubrió su vocación por la investigación, así que se inscribió a la carrera de Químico bacteriólogo y parasitólogo. Con grandes esfuerzos terminó sus estudios y se recibió a los seis meses de haber egresado. En 1952 salió del IPN con grado de maestría.

Las verdades a medias de Francisco de la Maza

Sin embargo, sus coqueteos con la filosofía comenzaron desde antes de culminar la carrera de Químico, bacteriólogo, parasitólogo. Por las tardes -rememora Reyes-Valerio- acudía como oyente a las instalaciones de la UNAM, en Mascarones, en donde se estudiaba esa materia.

"En ese entonces acudía gente mayor a ese lugar, todos profesionistas. Pero lo que me hizo volcar mi interés a la filosofía fue mi asistencia a dos conferencias con Francisco de la Maza. Ese señor entusiasmaba hasta las piedras. Y lo curioso es que al terminar su exposición decía que todo lo que había expuesto no era cierto, y comenzaba nuevamente. Esto provocaba que me interesara por saber la verdad. Él me iba llevando; no es que fuera mentira lo que decía, lo que pasa es que estaba incompleto. Esas cosas van actuando en uno, lo provocan".

Fue tal el entusiasmo que se despertó en el entonces químico, que decidió ingresar al estudio de la historia del arte y de México. Tomó tal decisión y al poco tiempo se inscribió en la recién inaugurada Facultad de Filosofía, en Ciudad Universitaria. Hasta allá lo siguió la suerte, pues al poco tiempo se sacó la lotería y así inició su larga lista de viajes.

En 1981 culminó sus estudios de maestría en Historia de México, en la Facultad de Filosofía de la UNAM. También para este tiempo ya había realizado diversos cursos de fotografía en el extranjero.

El historiador recuerda que a su ingreso al ámbito de la antropología todo era como estar en una familia, porque el círculo era muy pequeño; sin embargo, se declara arqueólogo frustrado, porque nunca estudió esa carrera que siempre le gustó y de la cual, dice, hay mucho campo en México.

   Su verdadera fortuna

La materia favorita de estudio del maestro son los siglos XVI, XVII y XVIII. Al estudiar estos siglos ingresó también al campo de la arqueología y, a la par de la filosofía, recurría a maestros que le enseñaran arqueología, entre ellos Román Piña Chán.

Estudioso de las expresiones artísticas de la Nueva España, Constantino Reyes-Valerio, ha hecho aportaciones al estudio del arte indocristiano. Con sus investigaciones demostró que en realidad el escultor del siglo XVI de la naciente sociedad colonial fue el indígena.

Autor de varios libros, entre los que destacan
Trilogía Barroca;
Tepotzotlán;
Arte Indocristiano. Escultura del siglo XVI en México;y,
El pintor prehispánico. Su formación y su técnica. Características, procesos y estudio de los murales. Su influjo en los murales del siglo XVI,
Constantino Reyes-Valerio ha ilustrado además varias publicaciones referentes al arte mexicano y a la arqueología.

El investigador ha recibido a lo largo de su trayectoria diversas distinciones, entre las que destacan su ingreso al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt y el grado de investigador emérito que otorga el INAH.

Sin embargo, al echar una mirada a su trayectoria, reconoce que quien más ha padecido en esta historia ha sido su familia. "Ella se ha sacrificado mucho más que yo porque los hice más o menos a mi modo, aunque en varias ocasiones también cedo y siento que les he enseñado algunas cosas, como el placer de los viajes".

Constantino Reyes-Valerio tiene tres hijos, dos hombres y una mujer, y al término de la plática dice con satisfacción que a pesar de todo les ha podido dar una carrera y orgullosamente subraya que todos con maestría. "Al final del camino ésta es mi gran fortuna".
 

Constantino Reyes-Valerio
Pagina del Pigmento Azul Maya por Constantino Reyes-Valerio